Dentro de pocos días, el
mundo cristiano celebra la Navidad. Es una fecha singular, no sólo para los creyentes
cristianos. Para estos, claro está, tiene una dimensión religiosa profunda: el
nacimiento de Jesús, que consideran el Mesías. Los judíos, en principio, lo
seguimos esperando…
Pero más allá de ello,
hay un significado universal, humano en general, que habla del mensaje de paz
que debe irradiar la fecha.
Y la verdad es que este
año nos preguntamos qué resumen puede hacer la humanidad de lo que se ha
vivido, y nada más lejos del espíritu navideño, que lo que el radicalismo en
nombre de Dios ha traído al mundo..no sólo a los cristianos.
Niñas son secuestradas
por extremistas islámicos de Boko Haram en Nigeria y desaparecen…. Un exilado
iraní fundamentalista toma rehenes en un café en Sydney, pide una bandera del
Estado Islámico y amenaza a todos de muerte, lo cual termina con dos muertos
aparte del propio secuestrador…Terroristas islamistas de los Talibanes toman
control de una escuela en Pakistán y matan a más de 130 personas, la mayoría
alumnos…En Irán se incrementa el sistema de asesinatos por acuchillamientos y
ataques con ácido, por parte de paramilitares de las milicias «Basij»
, siendo las víctimas mujeres que osan quitarse el velo islámico en
público…..y esta es solamente una lista parcial, de los últimos días.
Independientemente de la
identidad de los autores en cada caso…a nuestro criterio hay un hilo
conductor entre todos estos ejemplos y un atentado en el que se lanza ácido
hacia el rostro de un israelí en una carretera de Cisjordania, se dispara un
cohete desde Gaza hacia la población civil del sur de Israel o se embiste
civiles esperando el tren tras tomarse el atacante una foto con un cartel que
dice «amamos la muerte tanto como nuestros enemigos aman la vida»…
No son ejemplos
imaginarios…todos han sido parte de la realidad.
Y claro está que son
diferentes tipos de ataques, lugares, circunstancias..pero de fondo hay un
común denominador: un desprecio por la vida de quienes son vistos como
distintos, como «el otro». Y el aclarar que a veces hay conflictos de
fondo, que se debe entender la «desesperación» en situaciones
complejas, no hace menos que alentar el extremismo. Apoyar a un emigrante
musulmán en Europa, que ataca gente inocente, o tratar de entender a un
palestino que ataca civiles alegando que están «desesperados», no
hará nada para ayudarlos..El resultado será únicamente, alentar el extremismo.
La mejor prueba de que
con los extremismos jamás se puede transar, es lo que habría ocurrido estos
días en Siria, según informó el periódico «The Financial Times» el sábado:
la ejecución de 100 jihadistas extranjeros, llegados de Europa para combatir
con el Estado Islámico, muertos por sus propios «compañeros de
armas», porque intentaron abandonar el cuartel central en Raqqa, que está
funcionando como su capital en territorio sirio. No hay disensión, no hay
matices, no hay términos medios. Es obediencia absoluta, sin explicaciones ni
análisis, o se muere.
No deja de ser
interesante ver a los propios terroristas luchando entre sí, con lo cual se
corre por cierto el riesgo de que al final algún ingenuo crea que hay
«terroristas buenos» y «terroristas malos». Claro que los
métodos a veces con distintos..pero de fondo, la lógica es similar, aunque unos
sepan ser más pragmáticos que otros.
El 2 de noviembre último,
un comunicado publicado en la Franja de Gaza en nombre del Estado Islámico,
reivindicaba explosiones en casas de miembros de Al Fatah y en el Centro
Cultural Francés. Hamas, por ahora, no lo ha condenado, alegando que no hay
pruebas de que realmente hayan sido miembros del Estado Islámico los
responsables.
Cabe aguardar y ver cómo
evoluciona lo que podría llegar a ser una guerra interna en Gaza, si se
confirma un desafío del Estado Islámico al gobierno de Hamas.
Por ahora, el gobierno
local no acepta hablar de «terroristas», alegando su vocero Sami abu
Zuhri que «no hay ninguna definición de terrorismo, como para que
denunciemos esos actos » y que «terrorismo es un término utilizado
por muchos países con intenciones políticas».
Y más allá de discusiones
semánticas, en el terreno se siguen dando realidades que no pueden ser
aceptadas por el mundo libre.
Y escribiendo estas
líneas desde Jerusalem, está claro que el horror no está justificado sólo
cuando muere degollado un periodista o un cooperante internacional en Irak o
Siria…También nos horrorizamos, aunque en pantalla no haya imágenes para
transmitir por el mundo, cuando se confirma que Hamas continúa cavando túneles,
que gran parte de los materiales de reconstrucción que han entrado a Gaza por
los pasajes fronterizos con Israel van a su infraestructura del terror, que
hacen todas las semanas lanzamientos experimentales de cohetes al mar..y que el
viernes último hubo uno, directo, hacia la zona de Eshkol en el sur de Israel.
¿Para qué?, nos
preguntamos ingenuamente. ¿Qué ganan? ¿A qué aspiran?
Lo mismo nos planteamos
respecto a la República Islámica de Irán…que negocia un acuerdo nuclear con
Estados Unidos, se pretende mostrar como moderado, y no cesa de armar y
entrenar a Hizbalá , Hamas y el Jihad Islámico. «Cisjordania debe estar
armada claramente, al igual que Gaza», declaró el líder supremo de Irán,
el Ayatollah Ali Khamenai. «Son una unidad».
De fondo, lo que hay, es
un intento constante de desestabilizar y alejar toda posibilidad de paz.
Se equivocan aquellos que
creen-si es que todavía los hay- que esto es problema de Israel o de los
judíos. Es un problema del mundo libre…Y sólo actuando juntos, se puede
ganar.
Lejos del espíritu navideño
23/Dic/2014
Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski